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Urbi et interneti el blog de Ricardo Bada


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15 de julio, 2017

De mi diario : Semana 28 / 2017

 

Weiß/Colonia, 9.7.

0:10 am : Terminan de pasar The Imitation Game [Descifrando Enigma], y con prescindencia de las inexactitudes históricas y personales que contiene, no puedo sino pensar que Inglaterra condenó a Oscar Wilde y a Alan Turing por el mero hecho de ser homosexuales. Y me invade una gran tristeza. Este es un mundo de mierda del que no me despido a la francesa, a) por pura cobardía, y b) porque no puedo hacerle semejante canallada a mis hijos y mis nietos. También por ambos motivos cambiando el orden de enunciación.

 

9.ª etapa del Tour de France, con un final accidentado que me avienta a formular este tuit«Las bajadas a tumba abierta me hacen creer que los perfiles del Giro, el Tour y la Vuelta los diseñan unos fans de Hitchcock».

 

De AVG, de quien tengo instalados mis gorilas virtuales, me llega una comunicación que dice: «El desorden y la ralentización están afectando a su equipo. Solucione los problemas siguientes para obtener un rendimiento óptimo: Configuración del sistema ineficiente, 14 encontrados; Aplicaciones redundantes, 4 encontrados; Archivos basura, 783.67 MB encontrados». No se la paso a Arzola, que me puso la compu al día hace una semana, para evitarle un ataque de risa.

 

Como confío mucho en la capacidad de lectura atenta de Dieter, le envié la traducción de mi cuento “La oración fúnebre”, y así ha sido, acabamos de tener una larga charla al teléfono y me ha hecho al menos ½ docena de sugerencias que le he aceptado sin chistar, sólo una que no y le expliqué por qué y le convencí. Él me decía que cuando Hans Schnier y el narrador se sientan en la parada del tranvía de la Ebertplatz y conversan, cuando luego Hans dice «Ahì viene un 6», él y yo sabemos que es un tranvía de la línea 6 porque los dos conocemos Colonia y sus medios de transporte público, pero no todos los lectores van a entender la frase. Le argüí que si estaban sentados charlando en la parada del tranvía y siguen la charla en un tranvía luego de llegar un 6, ese 6 no puede ser sino un tranvía. Pareció recapitularlo y aceptó la explicación. Aunque desde luego tiene razón, hay cosas que escribimos dando por descontado que todo el mundo sabe de lo que estamos hablando, y no siempre, o mejor dicho, casi nunca es el caso. Cuando un autor inglés o gringo menciona en algún momento «el invierno de nuestra desventura», parte de la base de que todos sus lectores anglosajones saben que ha hecho una cita del Ricardo III de don Shakespeare, así es que ni se molesta en entrecomillarlo, pero ¿y los no anglosajones, quienes no hemos mamado la obra del Bardo con la leche materna?, ¿ah?

 

Manu lee mi columna en EE y me escribe: «Aunque sólo fuera por la guasa que se gastó en su columna, el periodista del Odiel se merece toda la paz del mundo». Le contesto: «Yo le estoy súper agradecido. Él fue quien me enseñó (con su ejemplo) cómo se escribe una columna  Le debía este homenaje». Eso además de que así le doy la razón a algo que me dijo no recuerdo quién, hace mucho tiempo: «Es increíble, pero no dejas pasar ni una oportunidad de nombrar a Huelva, venga o no venga a cuento». En este caso no venía a cuento, y tampoco la dejé pasar.

 

Weiß/Colonia, 10.7.

1:45 am : Escribo esta entrada con un inesperado fondo de furiosa lluvia y lejanos truenos, pero debo registrar mi nueva visión de Il y a longtemps que je t’aime [Hace mucho que te quiero]. Sí, acabo de verla de nuevo y no debería haberlo hecho porque desde la primera vez que la vi me sume en una depresión lacrimógena. Sólo que esta vez la he visto porque una de las últimas veces que he estado en lo de Montse, apareció en la conversación el nombre de Kristin Scott Thomas, y Montse torció el gesto y expresó a su manera apodíctica (ex cáthedra) que KST no le gustaba, así es que no me dejó otra salida sino preguntarle que cuáles eran las pelis suyas que había visto, y no las recordaba, y fui nombrando una tras otra, prácticamente ametrallándola con cada título, Cuatro bodas y un funeral, Ángeles e insectos, El paciente inglés, El hombre que susurraba a los caballos, Gosford Park, La llave de Sarah, En sus manos, La mujer del Vème, La pesca del salmón en Yemen... sin ni siquiera mencionar esta maravilla de Hace mucho que te quiero, y al final Montse, que no da nunca su brazo a torcer, con lo cual corre el mismo peligro que la Venus de Milo, tuvo que admitir que no recordaba que hubiese actuado en todas esas pelis. Y entonces ¿de dónde el rechazo? Casi podría decir que acabo de volver a ver ésta sólo como manifestación interna unipersonal contra los prejuicios. Sean de quienes fueren.

 

De AVG me llega hoy una nueva comunicación que dice: «Su protección es incompleta. Para obtener protección completa desbloquee la prueba gratuita de Internet Security». Se la paso a Arzola, quien me responde tajante: «Mantente lejos de eso como el demonio de la cruz».

 

Un episodio que me gusta mucho de la saga del DCI Barnaby (Tom, el bueno). Se titula “The Sicilian Defence” y transcurre en el ambiente de un campeonato de ajedrez, y eso ya de por sí tiene un gran atractivo para mí. Pero, además, es en este episodio donde Barnaby le pide a su esposa, Sarah, que imite a Clint Eastwood, y esa imitación es uno de los gags más divertidos, por lo exacto, de cuanta serie policial –inglesa o no– haya visto en mi vida. Chapeau, Fiona!

 

Weiß/Colonia, 11.7.

Carlitos me avisó de que hoy no podíamos a La Modicana porque el Fantasmita tenía una cita en el dentista (extracción de la última muela del juicio) a las 12:30, así que ni modo. Me hice a la idea y me puse a trabajar despachando correspondencia, rellenando formularios para giros en el Banco, haciendo un paquete para un regalo que tengo que enviarle a Dieter en Berlín... y a la 1 pm en punto suena el teléfono y es Carlitos y me dice que lo de la extracción fue cosa vista y no vista, como un ejercicio de prestidigitación, y que el Fantasmita ya está en casa y que, por supuestof course!, podemos ir a almorzar a La Modi, comme d’habitude. Nuestra charla allá, mientras esperamos el condumio, versa sobre todo acerca del inmejorable zopenco que es ahora  inquilino de la Casa Blanca, y en función de los últimos desarrollos de sus tartarinadas le digo a Carlitos: «No me extrañaría, nada nada nada, considerando su carácter, que en el día menos pensado, y aprovechando una circunstancia que le permita irse sin perder la cara, presente su dimisión». Curiosamente, pienso al escribir estas líneas, ya de vuelta en casa, el argumento que podría esgrimir para ello es el suyo favorito: «America first!» Despedirse dando una presunta lección de humildad le garantizaría una nota a pie de página más grande en la historia gringa.

 

Mis amigos alemanes, tantos y tan queridos, saben de sobra que soy escritor y periodista...  pero nunca han leído nada mío: no leen en español. Ahora que Carlitos me tradujo el cuento “La oración fúnebre”, para ver si lo colocamos en alguna revista de estos pagos dada su conexión con Opiniones de un payaso, y el hecho de que celebramos el año centenario del nacimiento de Böll, me decido a enviar la traducción, después de revisarla a fondo, a esos amigos alemanes. Y la primera que reacciona es Britta, aquí mismo, en Weiß, para decirme que el cuento le fascinó, y que hablo de Hans Schnier, el protagonista de Opiniones..., con tanto detalle y conocimiento de causa que llegó a preguntarse si fue que lo conocí personalmente, pero claro que no, todo es ficción. Me pide permiso para enviar el archivo con el cuento a sus amigos lectores, que son muchos, así es que de repente me encuentro con un público inesperado.

 

Weiß/Colonia, 12.7.

Todo el día dedicado a rastrillar en www.imdb.com la filmografía basada en las narraciones de Jane Austen, para un artículo en Nexos. El 18 es el bicentenario de la muerte de doña Jane y le quería dedicar este artículo demostrando que es el único autor que yo conozca de quien se han adaptado a las pantallas, grande y pequeña, todas sus obras. Pero mientras hago la investigación me asalta la duda más elemental, y programo en la ventanilla de búsqueda de Miss Hortensia Google “Shakespeare imdb”, ¡y trácate!, me lleva una hora chequear la filmografía del Bardo, que es cuantiosa y comienza con el cine dando sus primeros pasos, o casi gateando todavía, pero sí, mi sospecha se confirma, del compadre Bill se ha filmado todo todo todo, las 37 obras de su canon dramático, y hasta recitales de su poesía. De Jane Austen, pensándo bien, creo que lo único se no ha filmado es el fragmento de novela The Watsons, pero caerá como una breva no más alguien se dé cuenta de ello; ya filmaron el fragmento Sanditon en el 2014 y el titulado Lady Susan el año pasado. Por cierto que a esta última peli la titularon Love & Friendschip, y al saberlo me pregunté si no sería por un rescoldo de moral victoriana; Lady Susan y Jane Asuten quedarían muy cerquita en los créditos, y “Lady Jane” es uno de los muchos eufemismos very british para nombrar el coño, D.H. Lawrence supo muy bien lo que hacía cuando tituló John Thomas y Lady Jane [La verga y el coño] su segunda y mejor versión de El amante de Lady Chatterley. Quien ha leído las tres, lo sabe.

 

Weiß/Colonia, 13.7.

Santi se jubila este mes, y ha tomado sus últimas vacaciones laborales dedicándolas a hacer un crucero por el Rhin, con Ángeles, desde Basilea –donde se embarcaron el domingo– hasta Ámsterdam, donde desembarcarán mañana. Hoy arribaron a Colonia, qué mala pata que fue a un embarcadero en la orilla derecha, u séase, en Siberia. Pero nos encontramos, puntuales como Omegas, a las 10:45 en la cafetería del Museo Ludwig, y conversamos haciendo tiempo hasta las 12:30, que les quería dar la sorpresa del Philarmonie Lunch, el concierto gratuito de ½ hora todos los jueves, y este era con la Sinfónica de Radio Colonia dirigida por Jukka–Pekka Saraste, pero, ay, nuestro gozo en un pozo, aunque llegamos a las 12:20 las puertas ya estaban cerradas por la afluencia de público. Tuvimos que devolvernos a la cafetería a esperar que terminase el concierto, por haberme citado con Carlitos a la 1 pm en la fuerta de la Philarmonie. Acudí allí solo a las 12:55 y tuve que esperar ¼ de hora porque el concierto esta vez se demoró más de lo habitual. Carlitos, ¡pobre!, hasta tuvo un choque cultural, ha sido la primera vez que de modo consciente oyó a Brahms y parece que le echó la cruz y raya para el resto de sus días. Y desde la cafetería nos fuimos, como está mandao, a La Modicana, donde almorzamos comm’il faut. Con tiempo todavía, acometimos la hombrada de cruzar el río para dejarlos en el embarcadero, y ahí nos despedimos, le di un fuerte abrazo a Santi y le dije cuán grande era el alegrón que me había dado con este encuentro. Hay cosas que no se olvidan, y yo jamás olvidaré que Santi fue la primera persona que me visitó en la clínica de San Carlos, en Madrid, las dos veces que me han internado allí, en el 2010 y en el 2012, y las atenciones que tuvo con Diny ambas veces. El viejo refrán dice los «Los amigos son para las ocasiones» y Santi lo demostró cumplidamente. Yo lo llamo San Tribulete, por la calle donde nació, y porque en verdad es un pedazo de pan.

 

Le pedí a Carlitos que me dejase en Rodenkirchen porque tenía que hacer varias gestiones, una de ellas en el Banco, transferir el importe de la factura del nuevo sonotone de Diny, 2.970 €, de los que saben los dioses cuánto me devolverán el seguro y el subsidio estatal, yo me daría con un canto en los dientes si es al menos ⅓ de la puñalada.

 

Sin inspiración ni ganas para hincarle el diente al artículo que le tengo prometido a Kathyushka, decidí dedicarle todo el día de mañana y abordé ya en la tarde la tarea de recolectar citas para mis envíos por email de la frase del domingo, que acompaña el enlace a mi diario en Fronterad. Es una tarea que mimo mucho y a la que le dedico el tiempo necesario, no copiando y pegando citas al tuntún sino eligiéndolas de un modo cuidadoso y siguiendo un esquema de 17 ítems que incluye los continentes Asia, África, Europa, Latinoamérica, Oceanía, y luego 12 casi todos de un solo país (Alemania, España, Francia, Grecia clásica, Inglaterra, Italia, Roma, Rusia) menos las duplas Brasil/Portugal, Austria/Suiza, Canadá/USA y el bloque escandinavo. De este modo garantizo que cada 17 semanas esté representado todo el mundo, y eso me ha hecho descubrir a veces unas literaturas a las que normalmente no tendría acceso. Por ejemplo para esta semana he espigado una frase feroz y a la vez dolorida, de un autor de Moorea, en la Polinesia francesa, Henri Hiro, muerto prematuramente. Dice así: «Si hubieras venido a nuestra casa te habríamos recibido con los brazos abiertos. Pero has venido aquí como si fuera tu casa, y en tu casa no sé cómo recibirte». No se puede expresar mejor el rechazo ni denunciar mejor la invasión.

 

Weiß/Colonia, 14.7.

Todo el día dedicado al artículo pachtwork sobre Orgullo y prejuicio en el cine y la tele. Me ha dejado en las cuerdas, pero creo que lo conseguí. Le escribo a Kathyushka: «Te cuento que acabo de terminar el texto acerca de la filmografía de Pride and Prejudice, y que quiero enviártelo mañana, no sólo por el necesario "despegue mental" de al menos 24 horas entre la redacción y la relectura del texto, sino también porque su escritura me ha dejado exhausto: la plétora de datos era tal que en algún momento me sentí tentado de tirar la toalla, la esponja, el taburete y hasta el propio ring. Tal como ha quedado me parece que es sumamente legible pese a la saturación de nombres, títulos y fechas. Pero ya me dirás cuando lo leas. El caso es que hace unos días me escribiste “Luis Miguel me comentó que tú también eres un gran experto sobre la filmografía basada en las obras” de Jane Austen, y con esa espada de Damocles sobre mi indefensa nuca yo no podía enviarte cualquier texto, sino uno que le hiciera honor a la opinión de Luis Miguel. Claro está que ello me ha supuesto unos días de andar como puta por rastrojo, pero si te digo la verdad, estoy muy contento de que así haya sido y de que mi cuerpo y mis entendederas hayan resistido semejante prueba. Otra cosa es que el texto no te guste por las razones que sean, pero en ese caso ya sabes que conmigo lo tienes fácil: a la papelera con él y tan amigos como siempre. Mañana, pues, te lo mando».

 

Weiß/Colonia, 15.7.

Hoy, en el diario, en el cuaderno finisemanal con esquelas fúnebres, hay tres distintas con el mismo epígrafe de Victor Hugo («No estás más donde estabas, pero estás en todas partes donde estamos»), y sobre todo me impresionan dos. La de una neerlandesa de 82 años, encabezada por un poema de su compatriota Tom Tellegen, en su versión original, y que traduzco sin más:


 «¿Debo irme? / ¿Debo ponerme triste e irme? / ¿Debo hallar por fin la vida tan sin importancia, / encogerme de hombros / e irme? // ¿Debo dejar el mundo (o entregárselo a algún otro), pensar/ ya estuvo suave / e irme? // ¿Debo buscar una puerta, / y si no la hay debo hacerla yo, / abrirla con cuidado / e irme... suavemente, pasito a pasito? / ¿O debo quedarme? // ¿Debo quedarme?»


Lo de “ya estuvo suave” es puro mexicanismo, sí, pero lo prefiero a “con esto basta”, y que los dioses de la trujamanería me lo demanden si se atreven. Además de que ese “suave” adelanta el adverbio posterior, “suavemente”. Y la otra esquela que me impresiona es la de un muchacho de menos de 18 años, muerto en un trágico accidente, un muchacho de Weiß al que hemos visto crecer sin conocerlo personalmente, sólo de encontrarlo muchas veces en el bus o esperando el bus, verlo hacerse mayor (lo hemos reconocido por su foto en la esquela, ni siquiera sabíamos que se llamaba Philip), y de repente, ¡zas!, la guadaña de la remilputísima muerte. Como si no hubiera canallas de sobra, de los que debería librar a la Humanidad. Yo le pasaría, gratis, una lista no precisamente corta.

 

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Yo no soy una amiga alemana, pero me encantaría leer "La oración fúnebre". Gracias.

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