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Black Bloody Friday

Por Félix Pérez Ruiz de Valbuena

 

El mundo me tiene sorprendido, cada día más.

 

Esto de la globalización ya no es sólo que se celebre más Hallowen que el Día de Todos los Santos, o se olviden los Reyes Majos y se cambien por Santa Klaus, el gordo ese vestido con un albornoz rojo sacado de la publicidad de la Coca-Cola, es que por demás nos cuelan todas sus prácticas, viejas o nuevas.

 

En los hábitos alimentarios debo reconocer que la hamburguesa me probó, pero aborrezco esa moda insulsa y absurda de cierta comida japonesa por más veneración que sienta por su cultura, pero como le decían a Jack Lemon en la escena final de ‘Con faldas y a lo loco’: “Nadie es perfecto”.

 

Los entusiastas de este remedo de cocina sostienen que estos ‘manjares’: sushi, sashimi, maki, etc, consiguen que los japoneses sean una de las naciones con mayor esperanza de vida, aunque con unos índices biométricos esmirriados, creo yo.

 

Por otra parte, o quizás por este tipo de alimentación, son una de las sociedades con mayor índice de suicidas del mundo y no me extraña.

 

-      “Cariño, ¿qué has hecho para comer?”

-      “Sushi, sashimi y maki”

-      “Me pasas el sake y la katana, por favor”

 

Yo no me haría un hara-kiri, que debe doler un montón, quizás beber un litro de lejía o de wasabi que para el caso es lo mismo.

 

Imposible imaginar La Grand Bouffe a la japonesa

 

Y aparecen los Friday Days

 

Agresiva estrategia de marketing para hacer caja o liquidar stocks.

O lo uno y lo otro.

 

Ya les vale que nos cambiaran nuestro día maldito: martes y trece por el suyo, viernes 13. Ahora, además, todos los viernes añadidos.

 

Hasta instituciones tan patrias como El Corte Inglés, que crearon eventos tan peculiares como los ‘8 Días de Oro’, que duran más de 12, o la ‘Semana Fantástica’, que son 2 semanas al menos, se han apuntado al carro de los Fridays Days.

¡Ah, cómo hemos cambiado!

 

Aquí en Burkina Faso también han llegado.

 

Supongo que a estas alturas del post todos sabéis quién soy, qué hago aquí desde hace más de 10 años, de qué pie cojeo y que he venido a este mundo a sufrir porque soy del Atleti.

 

El que quiera saber más tiene todos estos post y puede buscar en FB lo que seguimos haciendo por estos lares. Y estos calores.

 

El caso es que no sé si sabéis que los terroristas islámicos tienen predilección por asesinar en viernes.

 

A veces si estoy en la capital, Ouagadougou, me sorprende  ver qué poca gente hay en alguno de los restaurantes más concurridos y que están fuertemente vigilados y a los que cuesta entrar después de montones de controles.

Cuando pregunté me lo aclararon: “Es viernes”

 

Y los viernes la gente de posibles, blanca o de colores, evita salir de casa.

La semana tiene más días.

 

Son estas gilipolleces de las religiones: todas tienen unos días con bonus para relacionarse con su Dios.

 

Los judíos, el sábado; los cristianos, el domingo; los musulmanes, el viernes.

 

Siempre me llamó la atención estas manías de los Dioses: “No, no, a mí me rezas el viernes y en grupo, nada de en privado, que hay que hacer peña, como cuando vais al fútbol”

La plegaria del mediodía del viernes, además, da más puntos.

 

Dioses simplistas, infantiles, ridículos.

 

Como el de los cristianos que es capaz de cargar a toda la Humanidad con un pecado desde la cuna por una travesura que hicieron Adán y Eva: robarle una manzana.

 

¡Manda güevos cómo se puede ser tan rencoroso e infantil!

 

Pero así son los dioses, como las lentejas: los tomas o los dejas.

 

Volviendo a Allah, que es que me toca más de cerca los huevos, ya no sé qué fue antes si el huevo o la gallina, porque bien podría exigir derechos por la utilización de sus viernes, que siempre han sido sus días favoritos.

De tal manera que los terroristas islámicos intentar asesinar lo que buenamente puedan los viernes.

 

¿Por qué?

 

Parece ser que resultan más gratos a los ojos de Allah, ¿cuántos ojos tendrá que lo ve todo?, o bien que les da bonus de vírgenes a los chavalotes asesinos en el Paraíso, o puntos canjeables por palacios, esclavos, joyas, ¡vaya usted a saber!

 

No he conseguido encontrar las fuentes, surats, hádices donde se hable de esto, ni comentarios de Al-Wahab.

Pero tiene carta de naturaleza, desnaturalizada por supuesto.

 

Así que cuando llega la noche del viernes compruebo que mi escopeta y mi pistola están cargadas por si tuviera visita.

Y me preparo unos Bloody Mary para poder conciliar el sueño, por si me llega el sueño eterno y que me pillen en los brazos de Morfeo, que es duro dormir solo.

 

 

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